jueves, 28 de enero de 2016

Séptima Planta

“¡Abre los ojos! ¡Abre los ojos! Venga tío no me falles, dejaremos ésta mierda , seremos como los demás, Gabri, ¿te imaginas?, ¡gente normal! y te pondrás bien, y olvidaremos todo,será como si nada hubiese ocurrido, lo prometo, por favor abre los ojos, por lo que más quieras no me falles, no me falles...
¡Gabriel!”
-En la habitación número…. En la habitación de aquella séptima planta retumbaba un silencio aún más ensordecedor que los angustiosos gritos de aquél chaval, una calma relativa sonaba como una orquesta de fondo, que toca ansiosa por la llegada de esa amiga inevitable que algunos toman por enemiga al pasar demasiado tiempo junto a ella antes de marcharse
Entre la penosa luz de la habitación y el palpable desorden del habitáculo apenas si quedaba lugar alguno para morir. La dignidad en el casi inexistente espacio restante cedía su lugar al oxígeno en lo que parecía una reverencia de ésta hacia el mismo reconociendo su inferioridad ante el elemento. Si de verdad existe el alma y todo cuanto dicen de ella, el espíritu de aquella pobre criatura solo podía haber escapado en dirección descendente, buscando en el infierno la luz que en aquel estremecedor lugar no se encontraba en el aire y donde se perdía toda referencia de donde estaba el cielo haciendo preguntarse si siquiera existía o era otra de sus... que conviene creer.

“No puede ser… no puede ser…. No puede estar pasando…NO, NO.. ¡NO!,
No puede ser real… vamos Gabri , tienes que abrir los ojos.” De repente nuestros cuerpos se quedaron petrificados, la boca del chico comenzó a moverse levemente en lo que parecía un esfuerzo por hablar
(Los ojos continuaban cerrados)
La intención parecía reunir la necesidad que representa para un recién nacido comenzar a respirar y la dificultad que supone para un moribundo continuar haciéndolo.
De aquél esfuerzo descomunal brotaron tímidamente unas palabras de sus labios.
La facilidad con la que quedamos petrificados se vio reflejada en el proceso de recobrar el sentido.
“¡Vamos Gabri abre los ojos! ¡venga Gabri eso es! ¡ábrelos!, abre los ojos.
Tímidamente y con las pestañas aún sin abrir susurró unas palabras que aún a día, no se por que razón ,no consigo olvidar: “Tranquilo, no te preocupes, ya los he abierto..” ”


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